Dublín

Baile Átha Cliath

“An rud a thig gu dona falbhaidh e leis a ghaoith”

“Lo que se toma con engaños se va con el viento”

Proverbio irlandés

Impresiones en Dublín

Estuve y no estuve. Miré y paseé pero sólo recuerdo trazos. A veces, la vida nos sitúa en un lugar perfecto en un tiempo que no lo es o, simplemente, hay historias que nunca tuvieron que existir. La parte buena es saber seguir. Dublín y la salvaje belleza de lo que recorrí de la República Irlandesa fueron el camino perfecto para comenzar de nuevo.

Los colores dependen de la luz que uno ve

James Joyce

No hay pasado ni futuro, todo fluye en un eterno presente

James Joyce

Ritmo es la primera y formal relación estética entre parte y parte de un conjunto estético, o entre el conjunto estético y sus partes o una de sus partes, o entre una parte del conjunto estético y el conjunto mismo

James Joyce

Solo hay dos cosas por las que debes preocuparte: si estás sano o enfermo. Si estás sano, no hay nada que temer; si estás enfermo, o te recuperas o te mueres. Si no te recuperas, tendrás que preocuparte por saber si irás al cielo o al infierno. Si vas al primer lugar, ya no habrá preocupaciones pero, si vas al infierno, estarás tan ocupado saludando a tus amigos y estrechando manos que no tendrás tiempo de sentir temor.

Sabiduría popular irlandesa

Toda la vida es una conquista, la victoria de la pasión humana sobre los mandamientos de la cobardía

James Joyce

Las hojas secas cubren en abundancia el camino de los recuerdos

James Joyce

Esta hermosa ciudad no tuvo la culpa de que se encabritaran tus rarezas, las que casi me rajan como un mal golpe sobre el cristal. Me cortaste el simple orgasmo de estar allí y la ciudad lo pagó. La sentí gris y fría aunque escuchase su música, a pesar de vivir los bares llenos con encuentros de otros.

Entre tantas copas compartidas, sin requisitos ni horas, te capté desdoblado en la mejor versión de ti mismo. Opaco como la sombra en la que te quedaste. Según tú, la vida cambiaba del sí al no —y viceversa— de un día para otro, como el que deshoja margaritas para decidir su destino. Sin más.

De la misma manera quise recordarte, en un apenas.

Vagueé por la ciudad como una turista desubicada y usé la cámara con la necesidad que tengo de captar lo que me hace sentir aunque con la sensación de no estar a la más mínima altura de lo que allí palpitaba. Pero, a pesar de ti y de lo que ya pasaba en mi vida, veo ahora las fotos y me puedo encontrar en ellas. Me resulta maravilloso. Siento lo que esta ciudad significó para mí: el principio de una necesaria marcha atrás. Un grito en el que poner en orden a mi propio destino.

Viajar no deja de ser una catarsis.



Soldevillaa

No tengas miedo de nada

Oscar Wilde

2 respuestas a “Dublín

  1. A veces, se tiene la sensación de haber llegado tarde a esa ciudad que suspirabas conocer. En otras ocasiones, quizá haberlo hecho con la persona inadecuada. Y hasta hay veces que sientes haberla conocido en el tiempo equivocado. Sucede con todo: ciudades, paisajes y personas…

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