Una mirada intuitiva

Cuando empecé a viajar sola por placer, Londres fue mi primer destino. Me daba vergüenza no conocer aún una de las más famosas ciudades del mundo y en esta segunda vida que tengo, en la que no paro de mirar y capturar momentos, no dudé ni un minuto en volar hacia allá.

Ahora, unos años después, me he aventurado a hacer un ejercicio con algunas fotografías que guardo de los dos viajes que hice. En las dos ocasiones que visité Londres me pateé la ciudad hasta no poder más, aparte museos y exposiciones de arte. Pocos edificios históricos, la verdad. No anduve con prisas y en ambas ocasiones, me dejé llevar por mi intuición centrándome en el Támesis. Es una ciudad tan singular y ecléctica, donde todo convive y se mezcla de manera tan especial, en la que todo sirve o se recicla, que es ahí donde radica su gran personalidad. Londres es para observar y dejar que te cuente sus interminables historias.

Y eso hice, mirarla con mi lente intuitiva capturando encuadres que me llamaron la atención por su estética, ya fuese por sus contrastes, por su belleza, por la luz, el color…
Creo que esto es lo primero que nos llama la atención de cualquier cosa, la imagen que nos ofrece. Pero, ¿había algo más en ellas? Seguro, un contenido con su descripción.

¿Y eso fue lo que me atrajo? Creo que eso solo, no. Lo hizo una historia aún por contar: mi propia relación con ese espacio. Una conexión de la que puedes hasta no ser consciente en el momento que la haces. Una atracción que va más allá de los conocimientos sobre el lugar o la persona que haya en dicha imagen. Una sensación propia con la que luego conectar con los demás. Lo que creo que es comunicarse con pasión o transmitir.

Una imagen tiene poder. Una imagen con su contenido, más aún. La historia que has visto que encierra en sí, tu mejor arma para seducir.

Ojalá, contigo que me lees, lo consiga pero aún sin estar segura de ello, me lanzo. ¿Quien dijo miedo?


Primera imagen:

Almena en la Torre de Londres. Detrás, The Shard, el rascacielos más alto de Reino Unido. Londres, abril 2015.

@soldevillaa

Mi torre
Pasé, vi el encaje y me sedujo hacer mi propia torre. Toda de cristales, curiosa como yo, pero formando parte de la antigua almena del castillo donde me encerraron por ser princesa. La imagen me sedujo, claro está, por activarme la imaginación.

¿Cual de estos dos textos que van con la misma imagen te incitaría más a ir a aquel lugar y encontrarte en su propia historia? Tú eliges.

Segunda:

The Walkie Talkie, rascacielos en la City, y The Tower Vaults, edificio antiguo rehabilitado como centro comercial. Londres, abril 2015.

@soldevillaa

El barrio de la energía en Londres
El famoso rascacielos se conoce también como el Walkie Scorchie por el tremendo poder de acumular la energía del Sol en sus cristales y con su forma, reflectarla en el suelo de la calle como si cayeran rayos de muerte desde el mismo cielo, quemando coches o lo que haya justo donde estos incidan.
The Tower Vaults, curiosamente, se construyó para que en su bóveda se almacenara el carbón que alimentaba las calderas utilizadas para impulsar los acumuladores hidráulicos que abrían y cerraban, antiguamente, el Puente de la Torre.
Yo creí que mi encuadre fue por el contraste entre la construcción moderna y la gótica, tan típica allí. Pero había más: el poder de la energía. Un imán, el que paró la mía para robar un poco de la suya.

¿Algo o alguien te la quita a ti? ¡Vuela a sitios distintos, alimenta tu energía soñando!

Tercera:

Fachada sur de la catedral St. Paul. Puente peatonal, The Millenium Bridge. Londres, abril 2015

@soldevillaa

El puente que vibra entre ecos y susurros
Esta composición me priva, me superó la intención. ¿La razón? La cúpula de la catedral de St. Paul es famosa porque por ella se escuchan, aunque hables bajito, los ecos de las palabras. Igual que murmulla el agua en los pilares que sustentan el Millenium Bridge, la pasarela peatonal que a ella nos lleva. ¿No va a oscilar el puente entre tantos susurros? A pesar de los tirantes puestos como refuerzos, el sonido de las palabras lo mueve.

¿Lo vemos todo a la primera? Sigue viajando y descubre.

Cuarta:

Catenarias turquesas, The Tower Bridge. Detrás, The Shard y otros edificios modernos en Southwark. Londres, abril 2015.

@soldevillaa

La Reina se hizo con la Torre
Indudablemente me atrajo el color turquesa. Entonces pensé que habían pintado las catenarias del famoso puente de la Torre en este color azul a juego con la ciudad nueva y moderna de cristales. Cavilaciones apresuradas de mi mente porque, con esas dos torres góticas tan potentes, me rayó la decoración alegre y distinta de los tensores.
¿Quizás fuese al revés?
Las catenarias fueron pintadas, por primera vez, en estos colores de la Realeza por el Jubileo de Plata de la reina Isabel II. ¿Harían luego los edificios de cristales azulados para estar a juego con el puente de las catenarias turquesas, el broche de la reina heredado de su abuela, sus trajes y tocados en tan llamativo color?

¿Quien se niega la imaginación? ¿En donde uno es más libre?

Quinta:

The Westminster Bridge sobre el Támesis. Londres, abril 2015.

@soldevillaa

Camino a la Cámara de los Comunes
Los toques de color son una constante en esta ciudad. Nunca pude imaginarme que este puente estuviese pintado del mismo color que el cuero de los bancos de la Cámara de los Comunes, justo a un lado del mismo. Hay otro en rojo para la Cámara de los Lores.
¡Qué atracción más ciudadana tuve yo!

Yo elegí ya mi puente de Londres ¿Y tú?

Sexta:

The Big Ben and a Dukw. Londres, abril 2015.

@soldevillaa

Yellow submarine
Me atrajo lo que pensé que no tenían más coincidencia que el color amarillo. Me pareció una imagen muy emblemática pero aún sin saber del todo porqué. El vehículo Dukw es el típico de carga usado con regularidad en la Segunda Guerra Mundial por su capacidad de andar tanto por tierra como por mar. Y sobrevivieron, y funcionan como lo hace el famoso reloj, icono cultural británico. Mi intuición los unió por el color no sabiendo entonces que ambos tenían heridas de guerra…

Mi relación personal con la imagen era la supervivencia ¿Dónde, cómo, o con qué te identificas?

Última:

The London Eye

@soldevillaa

Volver
Y volver. Siempre hay una última fotografía que es la que te incita al regreso. Incluso la captas para recordarte lo que tienes que hacer. Porque quiero disfrutar en esa enorme rueda de bicicleta que es esta gran noria y ver la grandeza de la ciudad. Curiosear hasta donde me sitúes los ojos y dejarme con ganas de ir a verte para el resto de mi vida.

Descubrir a través de la imagen, aprender de las historias, atraer con la intuición, con las palabras que te llevan a un mundo donde sonrías. Este es mi reto, donde pongo mi pasión, mi eterno aprendizaje.

¡Gracias por compartirlo!

Soldevillaa

2 respuestas a “Una mirada intuitiva

  1. Me estremece tu sensibilidad. Eres capaz de, ver oír y sentir sentimientos que muchas pasamos por alto. Te superas con cada articulo.
    Por cierto, me quedo con la catedral de st. Paul, la imagen habla por sí sola gracias ya que tú supiste escucharla.

    Le gusta a 1 persona

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