Tour Eiffel

He leído que de sus curvaturas tiene la culpa la fuerza que puede llegar a tener el viento. Que sus 7300 toneladas de hierro pudelado le aportan una gracilidad y una transparencia que te alejan de creerla tan pesada. Y que sus 300 metros de altura ejercen tal poder de seducción que, vayas por donde vayas, no te resistes con la vista a buscarla, porque a todo llega con su magnitud, como si fuese el vigilante que mide tus pasos por la ciudad. Un acompañante con la capacidad de alimentar los sueños y los deseos.

A. (no es por nada, pero tiene el diseño de la letra por la que empieza mi nombre)

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