Sentirse amado

Dos seres imperfectos en busca de la felicidad, eso bien podríamos ser tú y yo, cargando mochilas que, de vez en cuando, nos gustaría dejar olvidadas en cualquier parque. Pero, a por las que volveríamos sin ningún tipo de dudas, por no poderle ser infiel a nuestra propia impronta.

Porque, ¿cómo poder abandonar todo lo que se ha vivido?

Y, en este punto en el cual ya no puedo vivir sin mí, mi imperfección se encuentra con la tuya y se tiemblan la una en las manos de la otra, como las hojas de los árboles bailando en la tormenta. Se recuerda la locura que se ha perdido, pero también se anhela.

Se teme a otra herida, a otro posible fracaso. Se huye del dolor emocional pero aún se percibe lo que era el deseo de amar y de ser amado. Un deseo que se resbala entre las yemas de mis dedos mientras lo atraigo con la memoria.

Y, mientras me acaricio, me invade la necesidad de sentirme de nuevo viva. Me tienta la curiosidad de saber qué podría pasar entre dos seres imperfectos. Hermosamente imperfectos, torpes e inseguros. Un hombre y una mujer de mediana edad, dos personas cualesquiera de este mundo.

A.

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