Porque te quiero

Los miedos me ladran, algo andan buscando. Lo sé porque me doblo como el árbol cuando enferma al quedarse sin tierra ni abono. Querrán carnaza, me asusta quedarme sin tu amamantado abrazo.
Porque, dejarte ir me duele que me raja. Es más, maldigo las razones que me llevan a este necesario desapego, pero sólo me sale amarte como creo.

Quizás no pienses que, mientras tú le temes al nuevo aire que te mueva, yo me quedaré al descubierto sin ti, por lo que ambas estaremos a merced del viento. Que, cuando te sientas desnuda ante la vida y creas no poder con tanto desamparo, yo estaré hablándome con el vacío.
Pero el tiempo, que corre que se las pela, no son más que puntos seguidos de una partida de la que sales y regresas en busca de tus propios retos.

Ojalá, algún día, comprendas la razón por provocarte el desapego. Con suerte, hasta sientas la generosidad que hay en el que suelta a pesar de ir en su propia contra. Incluso espero que, cuanto a ti te toque, también seas de las que piensen que el amor no es propiedad de nadie, y menos de quien de ti nace.

Soldevillaa

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