El día siguiente

Quedaron a tomar una copa por dos motivos: por la copa en sí y por la necesidad de volverse a sentir. Y sentados el uno junto al otro, se contaron más historias de las debidas al usar el lenguaje de la mirada, el que deshace las hechuras.

Revivieron la pasión desparramada la mañana anterior y, con tinta invisible, escribieron en las paredes del bar la necesidad de un tercer encuentro. Un espacio entornado hacia otro más íntimo de miradas insolentes. Un rincón para besos furtivos. La necesidad de otra secuencia de encajes, de acoples que fueron perfectos.

Puntos suspensivos narrando una historia que no abocó en el amor perdiéndose en el deseo.

Soldevillaa

2 respuestas a “El día siguiente

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