Lovers of life

Sex is sex, just like war is always war. And in war there are winners and losers, just as in sex there are people who really enjoy themselves, those that are evil, and those that are lost. These ones, perhaps many.

People who are looking for arms to feel the heat that makes us feel alive. But are they looking for it from the hand of intelligence? I don’t know. The lost ones tend to harbor fear, and with fear there is no freedom nor sex with intelligence.
The evil ones may believe that they use it, but since their goals are only their self-satisfaction: it is better to let them believe that they are great in their limited sense….they would know!

So, is it there anybody who uses intelligence for mutual enjoyment?
Yes, the lovers of life. Because, they know how to feed the desire of the other skin and therefore, their increasing their own; because, where they put a word, they stop to listen to an answer. Where thy caress, they observe a reaction. Because, when they kiss, they have enough memory to hold the pleasure they are capable of giving. And they give it over and over enjoying how the capacity to feel is nourished.
Having feelings for another, making room for another, sewing the desire with small stitches.

A desire that incites a greater one, an intelligent journey for what they call sex between two. Of course, a game of fabulous pleasure that you could fall in love with.

A.

Barcas

Hasta Matías tiene su barca, cada cual tiene la suya.
Para cruzar la ría, para llegar a la mar.
Algunas viven en la arena perdiendo agua por sus hechuras;
a otras, las mece el viento a su compás.
Y cuando el aire se calma, parecieran flotar en la nada,
a la que ellas, curiosas, se asoman del revés.
Y al ver que tú las miras, se hacen grandes
en ese coqueteo que se traen con el agua.

A.

 

Ría de Formosa. Cacela Velha, Portugal.

Let me go

Let me go,
the skin is contained
the laughter, silent.

Let me go,
Is the desire wasted
or does the night persuade?

The desire is wasted…

Let me go
and warm my dreams up
for the cold morning,
when the sexy woman dies
and the lady conquers.

Because
I don’t want to suffer in your mouth
nor die either when I cannot have your love.

Let me go,
don’t make room for me
if I’m not your morning boob.

A.

Photography by Natalia Gónzalez Pérez

Borghetto sul Mincio

Cuando se hace un viaje hay días que terminan siendo como no los habías planeado, o al menos a mí me suele pasar. Este fue uno de ellos y resultó ser delicioso a pesar de dejarle hueco a la nostalgia. Quizás, como la naturaleza me gusta tanto, cuando se me pone delante con demasiada hermosura, me trae a todos los que me gustaría que, en ese instante, estuvieran conmigo para poder compartirla, siendo una de las razones de mi pasión por capturar imágenes.

Verona amaneció muy nublada y, a pesar de ello, me fui a fotografiarla a eso de las siete de la mañana. Algo muy significativo para mí porque, teniendo en cuenta que jamás salgo de casa sin desayunar, las ganas me llevaron a levantarme en mitad de la noche, y esto, en plenas vacaciones, me dio qué pensar. Media hora después estaba frente al Ponte Petra, chorreando, con paraguas en ristre protegiendo la máquina de fotos mientras intentaba lograr algún disparo decente. Y una hora más tarde estaba en casa, un tanto frustrada por haber exprimido más la ropa que la emoción, pero algo más reconfortada con el segundo café de la mañana en la mano y un exquisito bizcocho que me compré en la panadería que había junto a la urbanización. No quisieron darme la receta pero aún sigo buscándola por internet, porque nunca probé nada igual: la masa quedaba en forma de rosas sobre una base de caramelo. Creo que llegué a tener hasta espasmos de placer.

Ya repuesta y no queriendo atrincherarme en el apartamento viendo la lluvia caer, me puse a buscar información en internet sobre alguna zona bonita que no estuviera muy lejos, un lugar por donde pasear la vista un rato aunque fuera desde dentro del coche. Y me encontré con opiniones sobre Borghetto que no me dejaron indiferente, por lo que allá que me fui, con la gran suerte de que la lluvia paró en cuanto llegué.

No lo pude ver más bonito. El cielo en tonos grises con nubarrones de tormenta; el sol tímido intentando asomarse; la yerba recién mojada, y el río Mincio con unos tonos verdes brillantes, como recién lavados.
Aquel pueblecito medieval es y me resultó precioso: sus murallas desafiando al tiempo, su castillo, sus molinos de agua y su puente-presa Visconteo, único en Europa. Todo en sí es cautivador.

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Y, en medio de aquello, te tuve que echar de menos. Solté la cámara y me senté en la rivera pensando lo divertido que habría sido pasearla en bicicleta contigo. Pararnos luego a comer en cualquiera de los restaurantes que, desde fuera, ya incitaban los sentidos, para seguir viendo candados con promesas de amor, y reírnos, ya que nunca nosotros pudimos ponerle cierre a lo nuestro.
Me habría encantado hasta que me riñeras por no poder parar de hacer fotos. Te habría necesitado allí a mi lado, no más.

Quizás, la barca que sale meciéndose en la mitad de mis fotos hubiera dejado de hacerlo por habernos llevado donde nadie nos viera, hacia el final por el que se perdía el cauce del río, para, con él, hacerlo nosotros.

A.

Verona

A colorful canvas, a palette with earthy tones. Sienna, ochre and terracotta; venetian blinds in different shades of green, peeling walls, rust and stone. This is Verona, a city with patina, with an old flavor. Even the Adige River is dyed with pebbles and clay.

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It’s warm and bustling, it smells like risotto, Amarone and pecorino.
Romantic and tragic for its Romeo and Juliet, its Arena amphitheater evokes epic literature. Superb and solid, it dresses you in its sword and shield as soon as you sit down.

Eternal as the stones that make it up, I was seduced by its Ponte di Castelvecchio, the old one with its reddish battlements; the stories recorder on its walls and others are in closed inside them. Its Ponte Pietra, and its Duomo dulling in its elevation, whose lighthouse illuminates the city. The Piazza delle Erbe -which has beautiful even in its name-, a place full of history and life, which you have to keep in your mind.

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I liked your legends, much more those hanging of possible whale bones than those touching bronze breasts, looking for eternal love. I left without touching them and I arrived there without a partner, but even though I’m left with no one to love me, it’s enough for me to have fallen in love with you. So I assure you I will return.

You taste like pen and verse,
you dress me in silk,
you nourish me with velvet.

With a long braid you draw my back
and, in a glass of wine, you bring me desire.
With my eyes on your beauty,
between your stones,
Im trapped.

A.

Verona

Un lienzo de colores, una paleta en tonos tierra. Sienas, ocres y terracotas; persianas venecianas en distintos tonos de verdes, muros desconchados, óxido y piedra. Así es Verona, una ciudad con pátina, con sabor a antiguo. Hasta a su río Adigio lo tintan los guijarros y la arcilla.

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Es cálida y bulliciosa, huele a risotto, Amarone y pecorino.
Romántica y trágica por su Romeo y Julieta, te lleva más a lo épico su anfiteatro Arena. Soberbio y sólido, te coloca la espada y el escudo en cuanto allí te sientas.

Eterna como las piedras que le dan forma, me ha seducido su Ponte di Castelvecchio, el del viejo castillo con sus rojizas almenas; las historias grabadas en sus muros, las que por dentro encierra.  Su Ponte Pietra, y su Duomo, despuntando en su alzado, cual faro que iluminase la ciudad. La Piazza delle Erbe, que tiene bonito hasta el nombre, siendo un lugar lleno de vida, de los que hay que guardar en la retina.

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Me gustaron tus leyendas. Más, las que de los huesos de posibles ballenas cuelgan, que las que tocan pechos de bronce en busca del amor eterno. Me fui de allí sin tocarlo y allá llegué sin pareja pero, pese a que me quede sin alguien que me quiera, me basta con haberme enamorado de ti, por lo que te aseguro mi vuelta.

Me sabes a pluma y a verso,
me vistes de seda,
me abrigas con terciopelo.
Con larga trenza defines mi espalda
y en copa de vino me traes al deseo.
Con la mirada en tu belleza,
entre tus piedras, atrapada quedo.

A.